Revista Internacional de Andrología. 2025; 23(1): 25-37. doi: 10.22514/j.androl.2025.002
Original Research

A second study about sexual knowledge and attitudes of Galician adolescents
2º estudio sobre conocimientos y actitudes sexuales de los adolescentes Gallegos

Javier Paz-Esquete1,*,, Manuel Varela-Salgado2,*,

1Department of Preventive Medicine, Pontevedra Universitary Hospital, 36071 Galicia, Spain

2Galician Society of Sexology, 15701 Galicia, Spain

*Corresponding Author(s):manuel.varela.salgado@sergas.es (Manuel Varela-Salgado); javier.paz.esquete@sergas.es (Javier Paz-Esquete)

History Submitted: 24 July 2023 | Accepted: 13 November 2023 | Published: 30 March 2025
Copyright:  ©2025 The Author(s). Published by MRE Press.
This is an open access article under the CC BY 4.0 license (https://creativecommons.org/licenses/by/4.0/).

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Abstract

Background: During adolescence, an individual’s sexual life begins. It is essential to understand their knowledge, attitudes and sexual habits, as this is the objective of the study, along with tracking their evolution over time. This is the second expanded edition of a similar study conducted in the same population in 2010. Methods: A cross-sectional descriptive study based on a poll which was performed from April to June 2021. An anonymous survey was carried out with 435 adolescents plus 16 between 12 and 21 in a public school. Results: The main sources of information about sexuality (sex) were: friends (77.6%), Internet (64.7%). 82.7% had their first sexual non coital experience at the average age of 13 years. Masturbation was/is considered to be pleasant and necessary in both sexes. 35.7% state as having maintained their first sexual relations at an average age of 15 years. Main reasons: desire (65.8%), Falling in love 46.6%, curiosity (46.6%). 93.5% consider their partner’s consent as being essential. 13.8% of the girls and 4.2% of the boys stated as having had suffered Sexual Abuse. A 20.8% pointed that they had witnessed it in others. A 55.7% had resorted (turned) to pornography at one moment or another. Preservative (condom) is the most known method of contraceptive (79.2%), 35% have used it once. 92.5% consider violent male chauvinism, unacceptable or negative. 88.5% believe that Sexual Education should be included as a school subject in their curriculum. Conclusions: To be worked on: To increase sexual knowledge in our youth, particularly in those fields related to the prevention on the transmission of sexual diseases and contraceptive methods. To improve their affective-sexual education, an aspect in which family can play a key role. Overcome the observed differences in the knowledge and attitudes between boys and girls.

Resumen
Antecedentes: Durante la Adolescencia comienza la vida sexual del individuo. Resulta fundamental conocer sus conocimientos, actitudes y hábitos sexuales, siendo éste el objetivo del estudio, así como la evolución de los mismos a lo largo del tempo. Segunda edición ampliada de un estudio similar realizado en la misma población en 2010. Métodos: Estudio descriptivo transversal basado en una encuesta realizada en abril–junio 2021. Se realizó una encuesta anónima con 435 adolescentes con edades entre los 12–19 años y 16 jóvenes de 21 años. Resultados: Principales fuentes de información sobre sexualidad: amistades (77.6%), Internet (64.7%). El 82.7% mantuvieron primera experiencia sexual no coital, edad mediana 13 años. La masturbación es considerada placentera y necesaria en ambos sexos. El 35.7% refieren haber mantenido primera relación sexual, edad mediana 15 años. Principales motivos: deseo (65.8%), enamoramiento (46.6%), curiosidad (46.6%). 93.5% consideran imprescindible consentimiento de la pareja. El 13.8% de las chicas y 4.2% de los chicos refirieron haber sufrido Abuso Sexual. El 20.8% señalaron que lo habían presenciado en otros. Un 55.7% recurrieron en algún momento a la Pornografía. El preservativo es el método anticonceptivo más conocido (79.2%); el 35.9% lo ha utilizado alguna vez. El 92.5% considera la violencia machista negativa e inaceptable. El 88.5% creen que la Educación Sexual debiera ser incluida en el Curriculum Escolar. Conclusiones: Hemos de trabajar en: Incrementar los conocimientos sobre sexualidad en nuestros jóvenes, en particular en aquellos campos relacionados con la prevención de enfermedades de transmisión sexual y métodos anticonceptivos. Mejorar su educación afectivo-sexual, aspecto en el que la familia puede jugar un papel clave. Superar las diferencias observadas en conocimientos y actitudes entre los chicos y las chicas.

Keywords:Adolescent survey;Sexual habits;Teenager sexuality;Sex knowledge
Palabras Clave:
Encuesta adolescentes;Hábitos sexuales;Sexualidad en adolescentes;Conocimientos sexuales
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Cite this article

Javier Paz-Esquete, Manuel Varela-Salgado. A second study about sexual knowledge and attitudes of Galician adolescents. Revista Internacional de Andrología. 2025; 23(1): 25-37. doi: 10.22514/j.androl.2025.002

1. Introducción

En marzo del año 2010 publicamos un primer estudio realizado en un Instituto de Secundaria de la ciudad de Pontevedra con la finalidad de conocer, a través de los propios alumnos, y mediante una encuesta anónima, cual realmente era su información que ellos tenían sobre Sexualidad así como recoger las opiniones desde su propia experiencia sexual, inicialmente no coital y posteriormente coital así como de la utilización de los diferentes métodos anticonceptivos y el conocimiento de las infecciones de transmisión sexual (ITS). También pudimos conocer su opinión sobre algunos falsos mitos, orientación sexual y violencia machista. Los resultados fueron muy interesantes como se demostró tras su publicación, ya que muchos profesionales de la Sexología se interesaron por este estudio, incluso en el momento actual. Ello nos animó a llevar a cabo una Segunda Edición de este Estudio, contando con una mayor participación de alumnos (451) adolescentes, y además conseguimos realizarlo en el mismo Centro de Enseñanza Pública que en la anterior vez.

La Adolescencia, como ya se comentó en la anterior ocasión, constituye un periodo de cambio transitorio que implica importantes transformaciones en el ámbito bio-físico e intelectual del joven adolescente, así como el comienzo de una nueva relación con sus progenitores y con la Sociedad a la que pertenece como individuo/a. Además, ocurre otro cambio muy señalado en el adolescente: el comienzo de su vida sexual, que dependerá de la Educación que reciba para que se desarrolle en él/ella con libertad y conocimiento de las distintas formas de orientación e identidad sexual. Por ello, consideramos que la educación Sexual sigue siendo la asignatura pendiente en nuestro país y, como en la anterior publicación, seguimos reivindicándola, ya que ella misma constituye el método preventivo más eficaz para erradicar males sociales como la violencia machista, embarazo no planificado, las ITS, la homofobia, transfobia y el machismo que, a pesar del tiempo transcurrido entre una y otra publicación (11 años), sigue presente en nuestra Sociedad.

2. Material y métodos

Estudio descriptivo transversal basado en una encuesta realizada durante los meses de Abril, Mayo y Junio del año 2021 en un instituto de enseñanza secundaria de la ciudad de Pontevedra y en la que participaron 451 alumnos (435 adolescentes de entre 12 y 19 años, y 16 jóvenes de 21 años que estaban realizando en el Centro un ciclo de Formación Profesional). La ciudad de Pontevedra cuenta con una población urbana-rural de 83.260 habitantes (padrón municipal del año 2020), situada en la Comunidad Autónoma de Galicia. La encuesta (Supplementary material) se realizó de forma anónima, voluntaria y con autorización del consejo escolar. Todos los participantes fueron informados del Estudio por el profesorado del Centro Educativo.

Las variables cualitativas se indican como porcentajes y frecuencias absolutas. Se utilizaron el test de Kolmogorov-Smirnov y el de Shapiro-Wilk para evaluar si las variables cuantitativas seguían distribución normal. Al resultar no gaussiana, la edad se expresa mediante la mediana y el rango. Como prueba de contraste estadístico para evaluar las diferencias entre los sexos en las respuestas a las preguntas de la encuesta, se empleó para las variables categóricas la prueba de χ2 y el test exacto de Fisher; en el caso de las variables continuas, se empleó la prueba de U de Mann-Whitney. Se consideró significativa una p < 0.05. Los análisis se realizaron con el programa Statistical Package for Social Sciencies (SPSS), versión 19.0 (SPSS Inc., Chicago, IL, USA) en castellano.

En esta Segunda Edición, hemos incluido más preguntas, repartidas en 9 bloques que recogen Información General, Fuentes de Información Sexual, 1ª Experiencia Sexual no Coital, 1ª Relación Coital, Relaciones Sexuales Habituales, Mitos en Sexualidad, Actitudes y Comportamientos en Sexualidad (ITS, métodos contraceptivos), Conocimientos y Opiniones sobre diversos temas de índole personal y social. Además, se añadió un último apartado libre por si el encuestado quisiera añadir algo más.

3. Objetivos

Como en el Estudio anterior publicado en 2010, quisimos ver la evolución de los conocimientos, actitudes y hábitos sexuales de nuestros adolescentes en los 13 años transcurridos hasta el 2021 (fecha de este 2º Estudio), y así tomar nota de lo que todavía no ha cambiado en la nueva y complicada etapa como adolescentes, especialmente en el aspecto socio-sexual para que, posteriormente y mediante estudios como el nuestro, puedan disfrutar ya como adultos de una sociedad más tolerante, igualitaria, sana y responsable.

4. Resultados

Los 451 alumnos participantes se distribuyeron en cuanto a sexo de la siguiente forma: 189 (41.9%) fueron varones, 247 (54.8%) correspondieron a mujeres y 15 (3.3%) se definieron como neutros o no binarios.

El medio de residencial resultó mixto rural-urbano (urbano 198, 43.9%; rural 160, 35.5%; mixto rural-urbano 93, 20.6%) en un medio mixto.

De los 451 estudiantes incluidos, 85 (18.8%) estudiaban 2º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO), 81 (18.0%) 3º de ESO, 96 (20.6%) en 4º de ESO; estudiaban 1º de Bachillerato 87 (19.3%) alumnos, 89 (19.7%) 2º de Bachillerato y, por último, se incluyeron 16 (3.5%) estudiantes de Ciclo superior, del mismo centro.

Al ser preguntados por la procedencia de la información sobre sexualidad respondieron que a través de las Amistades en el 77.6% (350 alumnos); el 64.7% (292) por Internet; mediante las Redes Sociales un 57.9% (261); por la familia en un 44.6% (201); contestaron que a través de los profesores el 27.3% (123); por la consulta a los libros lo refirió el 22.2% (100); el 18.6% (84) tras consultar Otros Medios de Comunicación y en el 17.3% (78) escuchando a Otros Profesionales (Fig. 1). Hay que señalar que los encuestados podían combinar varias respuestas en este apartado por lo que la suma es superior al 100%. Entre los estudiantes que seleccionaron a los Familiares como fuente de información en sexualidad, la madre fue la preferida de los encuestados en 76.1% (153 alumnos); a continuación, el padre en un 53.2% (107); ya con gran diferencia otras personas en un 19.9% (40), una hermana/hermanastra en el 9.5% (19) o, a través de un hermano/hermanastro, solamente en un 6.5% (13). Si tenemos en cuenta las respuestas en cuanto a sexos, vemos que las amistades influyen casi por igual en los chicos (77.8%) que en las chicas (78.9%). Internet es la segunda fuente, existiendo aquí una clara diferencia a favor de los chicos (72%) ya que ellas acudieron a Internet en el 59.5% lo cual nos da una diferencia estadísticamente significativa (p = 0.008), En cuando a la búsqueda en las Redes Sociales el 61.9% de las mujeres recurren a ellas, mientras que ellos lo hacen en el 54%. Si la buscan en los libros, las cifras bajan ostensiblemente en ambos sexos, pero señalamos una asociación estadística de p < 0.001 ya que las chicas utilizan más la lectura informativa (29.6%) frente al 11.1% de los chicos.

Procedencia de la información sobre sexualidad según sexo.

Fig. 1.Procedencia de la información sobre sexualidad según sexo.

Entre los que seleccionaron como fuente de información la familia (199 alumnos), también encontramos una asociación estadística (p = 0.006) ya que el 40.5% de las chicas prefirieron a la madre frente al 27.5% de los chicos. Cuando recurrieron a una hermana/astra, hubo una nueva asociación estadística (0.015), ya que el 6.1% de las alumnas lo hicieron frente al 1.1% de los alumnos.

Continuando con el segundo bloque de preguntas de la encuesta, quisimos valorar sus conocimientos en sexualidad, y nos encontramos que éstos eran elevados para únicamente el 12.4%, lo que correspondía a 52 participantes sobre el total de 451 alumnos. Fueron considerados bastante elevados en el 39.2% (177); suficientes en el 41.5% (187) y escasos para el 6.9% (31) de los encuestados. Aquí hubo menos diferencias en cuanto a sexo, ya que el 46.6% de las chicas y el 38.5% de los chicos contestaron que esos conocimientos son suficientes; son bastantes para el 44.5% de ellas frente al 33.9% en ellos.

También quisimos conocer el grado de información ofrece el Centro Escolar, y nos encontramos con los siguientes datos: ninguna o escasa para el 77.6%, lo que representó a la mayoría (350) de los encuestados; y manifestaron que ésta era suficiente solamente el 9.5%, lo que representa únicamente a 19 estudiantes. Si vemos esta respuesta por sexos vemos que el 55.1% de las chicas y el 52.4% de los chicos la consideraron escasa, siendo suficiente para el 19.4% de ellas frente al 16.9% de ellos.

Las variables categóricas están expresadas con frecuencias absolutas y porcentajes. Las variables continuas con mediana y rango. Las fuentes de información no son excluyentes entre sí, es decir, los alumnos podían seleccionar más de una opción.

En el 3er bloque de la encuesta se preguntó por la 1ª Experiencia Sexual No Coital de los participantes, y vimos que ésta ya existía para el 82.7%, porcentaje que representaba a 373 alumnos del Centro. Si lo tenemos en cuenta por sexos, vemos que tanto los chicos como las chicas mostraban un alto porcentaje en la práctica de la sexualidad no coital (besos, caricias, juegos o masturbación): 84.7% en los varones (160) frente al 81.3% (200) de las mujeres (Fig. 2). Por otro lado, no se habían iniciado el 18.7% de las chicas y el 15.3% de los chicos. Al preguntar por la edad de inicio de la sexualidad no coital, las respuestas fueron similares (13 años en los varones y 14 en las mujeres). Quisimos conocer cómo y cuándo ocurrió la iniciación a la sexualidad no coital, y preguntamos cómo había sido el inicio. Las respuestas que obtuvimos fueron que en el 42.6% (192) había sido realizada en pareja (0.017), seguida por muy poca diferencia en solitario en un 39.9% (180 encuestados), siendo en el 48.7% de los chicos y en el 33.6% de las chicas. En grupo, la proporción fue mucho más baja (4% de la totalidad). Nos interesó saber si en este 42.6% en que fue con pareja, ésta había sido con una persona de diferente sexo en la mayoría de los alumnos (85.4%). Consideraron que la primera experiencia sexual no coital había sido placentera para el 70.7% (319) de las chicas (90.2%) como para el 81.1% de los chicos. A estas edades es muy común la masturbación y, curiosamente, las chicas la consideraron también buena y necesaria (97.6%) como los chicos (93.7%). Pero, sin embargo, y como en el anterior estudio, los varones la practican en mayor porcentaje: 156 chicos (82.5%), frente al 63.2% de las chicas, obteniendo con estos datos una asociación significativa (p < 0.001). En cuanto a la frecuencia de la misma, como en el anterior estudio, los varones se masturban con más asiduidad que las mujeres (67.2% versus 43.2%), observando igualmente una asociación significativa (p < 0.001). No la practicaban el 56.8% de las alumnas.

Iniciación a la sexualidad no coital.

Fig. 2.Iniciación a la sexualidad no coital.

En el 4º bloque de preguntas solicitamos información sobre la primera relación coital, y los datos que obtuvimos fueron un poco diferentes (Fig. 3) al estudio anterior (año 2008–09), ya que la habían experimentado el 35.7% (161 encuestados). Para el 70.8%, la relación sexual coital había sido placentera. Abundando en ello, les preguntamos ¿cuál había sido el motivo para esa relación coital?; nos contestaron que el Deseo era el motivo mayoritario, representando al 65.8% de los participantes, seguido en el mismo porcentaje (46.6%) por la Curiosidad y el Enamoramiento. Además, respondieron que en el 91.9% fue llevada a cabo con el consentimiento de la pareja. También el 57.6% respondieron que el aspecto físico de pareja no es lo más importante para tener un encuentro sexual coital, y que el 59% de los/as participante conocían la edad legal de 16 años para establecer relaciones sexuales.

Edad de la primera relación coital.

Fig. 3.Edad de la primera relación coital.

Ya en el 5º bloque sobre las relaciones sexuales habituales, los encuestados nos contaron que la tenían con frecuencia el 60.2%, y con pareja estable en un porcentaje bajo (21.1%). También quisimos saber si les influía el aspecto físico de la pareja a la hora de tener una relación coital, y aquí hubo una mínima diferencia a favor del aspecto físico (existencia de vello, peso corporal, tatuajes, piercings…) para el 57.6%, frente al 42.4% a los que no les importaba. Nos pareció muy positivo que para el 93.5% de los alumnos/as es importante e imprescindible contar con el consentimiento de la pareja a la hora de mantener un encuentro sexual coital.

Dentro de este mismo bloque de cuestiones preguntamos por algo que hoy en día está pasando particylarmente con las mujeres, y es la existencia de abuso sexual. Tenemos que señalar que hubo un número no despreciable de chicas (34, 13.8%) que refirieron ser objeto de alguna clase de abuso sexual (Fig. 4) y, curiosamente, un 20.8% de los/as respondedores (94) nos dijeron que lo habían presenciado. Procede, además, señalar que en edades adolescentes puede ser difícil identificar algunos tipos de abuso o el concepto de consentimiento, con lo que estas cifras es posible que estén infraestimadas.

Porcentaje desglosado por sexo de los que respondieron haber 
sufrido algún tipo de abuso sexual.

Fig. 4.Porcentaje desglosado por sexo de los que respondieron haber sufrido algún tipo de abuso sexual.

En el 6º apartado incluimos la información acerca de supuestos mitos sexuales, preguntando si unos pechos voluminosos o un trasero grande proporcionarían más satisfacción/deseo sexual, vimos diferencia con el anterior estudio, y en sentido negativo, ya que solamente un 27.5% nos dijeron que sí influía.

En el 7º bloque quisimos conocer si consultaban material pornográfico, tema de mucha importancia en el adolescente, ya que está fácilmente a su alcance, al ser posible acceder a la pornografía a través de los teléfonos móviles y ordenadores. Observamos que algo más de la mitad de los encuestados (55.7%) recurrieron a ella, aunque solamente el 51.2% lo hacen en muy pocas ocasiones, frente al 10.6% que sí lo hacen con bastante frecuencia. Creemos que también es muy importante conocer a qué edad han comenzado a consultar material pornográfico, siendo a los 13 años mayoritariamente. Ahondando en este tema, les preguntamos si el hecho de acceder a este material les proporcionaba algún tipo de ayuda o más conocimientos de cara a mantener esa relación sexual coital, y obtuvimos una respuesta afirmativa para el 70.8%. Dentro de este mismo bloque de preguntas, indagamos por el motivo para iniciar la relación sexual, y las respuestas fueron varias, como antes apuntamos: el deseo para el 65.8%, la curiosidad y el enamoramiento en mismo porcentaje (46.6%), siendo bajo el efecto del alcohol u otras drogas en el 15.5%; por juego para el 13% de los/as encuestados y debido a la presión del grupo en el 6.2%, pero digno de tener en cuenta, a pesar de la libertad de la que “a priori” gozan los/as participantes. Dentro de este mismo apartado nos interesó conocer si los/as adolescentes recurren a las redes sociales con la finalidad de acceder más fácilmente a un encuentro sexual y nos contestaron, sorprendentemente que NO el 86.3% de los/as encuestados. En cuanto a la utilización del sexting, también hallamos una respuesta claramente negativa en el 84.7% de los/as participantes. Quizás la práctica del sexting está más generalizada, y les preguntamos si conocían las implicaciones legales del Cibersexo y, claro, el 63.4% no las conocían. La última pregunta de este bloque era para saber si habían recurrido alguna vez a la prostitución: el 4.8% sí lo habían hecho.

Llegamos al apartado 8º sobre Conocimientos Generales por lo que preguntamos por zonas del cuerpo que incrementan la excitación sexual, bastante diferentes según el sexo de los encuestados: los chicos en un 54% creen que el pene es, con diferencia, el órgano que les produce más placer; por el contrario, las chicas refieren que el clítori, pero solamente para el 23.1%, seguido muy de cerca el cuello en un 21.9%, que también lo señalan los chicos, pero en un porcentaje de un 10.1%; la vagina/vulva, así como los pechos, lo puntúan por igual las chicas (9.7%) aunque, como vemos, en con una baja tasa. También otras zonas corporales son algo importantes para el 16.4% de los chicos y el 10.5% de las chicas.

Obviamente. incluimos la pregunta sobre los métodos anticonceptivos que conocían. Las respuestas que nos ofrecieron fueron que el condón es el más conocido (79.2%), la píldora anticonceptiva para el 58.8% y, ya con gran diferencia, el Dispositivo Intrauterino (DIU) (22.2%). Como pregunta complementaria, les preguntamos si habían utilizado alguno, y nos encontramos que el 64.1% de los alumnos no los habían utilizado, incluyendo el preservativo. En cuanto a la píldora postcoital, la conocían la mayoría (93.1%).

Las ITS (Infecciones de Transmisión Sexual) son prevalentes a cualquier edad, y más si hay desconocimiento al obviar su tratamiento, con la consiguiente perpetuación en relaciones sexuales con otros/as compañero/as. En esta cuestión, a diferencia de otras, contestaron que el Virus de la Inmunodeficiencia Humana–Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (VIH-SIDA) es muy conocida para el 73.2% de los participantes, seguido ya con diferencia por la Gonorrea (35%) y la Sífilis para el 25.3%. Quisimos saber si la utilización del preservativo se hacía con la intención para prevenir una ITS, y el 77.4% respondieron que sí. Y, en el caso de tener algún “problema relacionado con las ITS/riesgo de embarazo”, indagamos si sabían a dónde acudir; el 80.5% de los adolescentes encuestados sí sabían a dónde acudir..

Hay un falso mito que dice que la expresión de las emociones pertenece mayormente al sexo femenino. Les preguntamos qué pensaban sobre ello, y nos respondieron que debe ser propio de ambos géneros para el 92.9% de los participantes.

En el último bloque de preguntas, que denominamos Opiniones, quisimos conocer si estas relaciones sexuales consentidas fueron o no placenteras, el 54.9% de los/as adolescentes participantes responmdieron que no lo habían sido frente al 45.2% en que sí lo fueron. Además, extendimos las opiniones a su inmediato entorno familiar que incluía lo que opinaban sus padres sobre tener o no relaciones sexuales en la adolescencia También introdujimos una pregunta cuya respuesta se presta a una manipulación social o falso mito. Consistía en si eran conocedores de que el sangrado menstrual no siempre significa que no haya embarazo, y nos hicieron saber en el 65.9% que sí lo tenían en cuenta. Como complemento a esta cuestión también les preguntamos por si creían o no que hay riesgo de embarazo al mantener relaciones sexuales durante la menstruación, a lo que también nos respondieron afirmativamente el 78.9% de los/as participantes.

Otro tema socialmente de interés social y a la vez individual es el tema relacionado con la orientación sexual de los/as individuos, y así saber si consideraban alguna orientación más apropiada que otras. El 38.4% contestaron que tanto la heterosexualidad, homo y bisexualidad les parecieron bien por igual, siendo la bisexualidad más apropiada (29.3%) que la homosexualidad (3.8%) por separado.

La opinión de los padres sobre el mantenimiento de relaciones sexuales coitales está muy sesgada, ya que la mayoría de los/as encuestados/as entienden que no es cosa de sus padres, porque ellos/as son ya conocedores de las necesidades en cuanto a su sexualidad. Así se pudo recoger que un 15.7% tenían relaciones sexuales y el 14.6% de los padres no eran conocedores de ellas. Les parece bien, pero contando con “precauciones” al 22.6% de los padres.

Lógicamente, tocamos el tristemente manido tema de la Violencia machista, y prácticamente la totalidad de los encuestados/as (92.5%) contestaron que es algo socialmente negativo e increíble. Curiosamente un 7.5% del total dijeron que ésta no existía.

Otra cuestión de gran importancia fue saber si sus padres eran conocedores de si sus hijos/as mantenían relaciones sexuales y su opinión al respecto. Las respuestas obtenidas fueron muy variables y por tanto muy difíciles de agrupar para obtener porcentajes realmente significativos. Vimos que casi el 19% de los encuestados/as no habían tenido relaciones sexuales coitales, pero una cifra similar, también pequeña (15.7%), sí las tenían. También debemos apuntar que solamente el 14.6% de sus padres no saben que las tienen, y éstos se muestran indiferentes a que mantengan relaciones sexuales en un 10.1% de los participantes. Hay más variables, pero con cifras similares estadísticamente poco significativas.

Para saber discriminaban o no alguna de las distintas formas de orientación sexual (en el primer estudio el 26.4% no aceptaban de buena manera la homosexualidad), vimos que actualmente el 38.4% de los/as encuestados aceptaban por igual la heterosexualidad, homosexualidad y la bisexualidad. Curiosamente, el 25.3% consideraban igual de apropiada la bisexualidad que la heterosexualidad y solo el 8% la homosexualidad como más apropiada.

Como en el anterior Estudio preguntamos si creían que la asignatura de Educación Sexual debería ser incluida en el currículo escolar. El 88.5% de los/as participantes contestaron afirmativamente.

5. Discusión

Como ya se ha comentado anteriormente, los autores del Estudio llevado a cabo en un Centro Público de Secundaria durante el curso 2008–09, hemos podido volver al mismo Centro Escolar para conocer mediante una encuesta mucho más completa, compuesta por 60 preguntas repartidas en 9 bloques y en la que participaron 451 alumnos; en la 1ª encuesta lo hicieron 299, que respondieron a 48 cuestiones. El interés para realizar este 2º Estudio fue conocer de primera mano si sus conocimientos, actitudes y hábitos sexuales han experimentado algún cambio positivo, ya que, aunque podemos presumir de una sociedad democrática muy tolerante, seguimos afirmando que a nivel oficial no se ha incluido todavía, al menos en la centros públicos la asignatura de Educación Sexual, lo que nos lleva a dar a conocer públicamente las respuestas tan dispares por falta de conocimientos en estos temas en los chicos y chicas participantes.

Así, vemos que la información sobre sexualidad de los encuestados sigue siendo mayoritariamente a través de las amistades, Internet, las redes sociales y la familia, con unos porcentajes del 77.6%, 64.7%, 57.9% y 44.6%, respectivamente.

En el 1º Estudio se inclinaron más por la familia (57.6% chicas; 44.4% chicos) y, en segundo lugar, por Internet (30.8% chicos y 15% chicas). Según una publicación realizada en Colombia en 2018 [1] esta información procede de los familiares en el 41.9%, Internet en el 41.2%, amigos 38.1% y por la televisión en el 37.2%. También en otro estudio desarrollado en Bogotá [2], las respuestas difieren de nuestro estudio ya que contestan que en el 37% es proporcionada en el colegio, padres en el 27% y por el médico/enfermera en el 12%. En un estudio llevado a cabo en la Universidad de La plata (año 2004) [3], el 40.7% de los alumnos se queja de la nula información sexual en el colegio, y solamente el 3.6% refieren que procede de sus padres. En otro trabajo realizado en Cádiz (año 2017) [4], el 60.9% refieren haber recibido algún tipo de información sexual en el centro escolar y un 32.9% señalan no tener ninguna. En un estudio realizado en Ecuador [5], el 62.5% de los adolescentes participantes señalan no tener información suficiente. En otra publicación publicada en Chile (año 2021) [6], se señala que en el 40.10% procede de la madre, en el 23.60% del Sistema de Salud y de los profesores; solamente en el 8.20%. Internet fue la fuente de información mayoritaria (40.4%) de una investigación desarrollada en México (2018) [7]. En un estudio cubano [8], se muestra que la televisión es la fuente principal para el 95.3%, los profesores en el 84.7, y los amigos para el 82% de los encuestados. En otro estudio, publicado en Bogotá (año 2020) [9], los adolescentes refieren un “profundo desconocimiento de la sexualidad”. En un estudio llevado a cabo en la Universidad Rey Juan Carlos en 2020 [10], se observó como la plataforma YouTube fue la preferida por el 70% de los adolescentes de entre 14 y 17 años. En un estudio peruano de 2018 [11], señalaron que la información procedía de la institución educativa para el 59.4% y de los amigos para el 30.8%. La Consejería de salud del Principado de Asturias [12], en 2020, también realizó un estudio con 656 estudiantes con edades entre los 12 y 18 años, encontrando que también las amistades fueron la fuente de información mayoritaria, sobre el 70%; la escuela en el 62% y la madre en tercer lugar, con un 50%. Sin embargo, en un estudio realizado por la Universidad de San Simón de Bolivia [13], estas fuentes cambian, ya que en el 75% incluyen el colegio, el servicio de salud y la familia del encuestado y, con un 17%, los amigos e Internet.

Finalmente, en otra publicación se defiende la impartición de Educación Sexual en unas escuelas públicas argentinas (año 2015) [14] por parte de un 68.6% de los encuestados, pero también afirman que esta “educación” es biologicista, academicista y heteronormativa, y no relacionada con el ejercicio de la sexualidad.

El segundo bloque importante consistía cuestiones relacionada con la 1ª experiencia sexual no coital, que en este 2º estudio es para los chicos a los 13 años y para las chicas a los 14 años, siendo en el primer estudio un años antes (15 y 16 años, respectivamente). Pues bien, a estas edades, el 84.7 de los varones y el 81.3% de las mujeres ya habían tenido alguna experiencia, siendo en solitario para el 48.7% de los chicos y solamente para el 33.6% de las chicas ya que ellas la preferían en pareja (49%), dato mucho más relevante en el 1º estudio (92.2%). Para Michelle Fernández y cols. [15], la edad de comienzo estaba entre los 13 y 17 años. Moncada-Santos y cols. [16] describen que los devaneos sexuales sin penetración ocurren mayoritariamente a los 14 años. Losa-Castillo y cols. [17] observaron que los/as adolescentes de entre 11 y 16 años practicaron relaciones no coitales en el 78.57% del total de su muestra, compuesta por 245 adolescentes. En trabajo de Aguilar y cols. [14], se concreta más, ya que refirieron que solamente se besan /acarician el 46.9%, en el caso de que les guste la otra persona; sin embargo, para el 17.7% se realiza “cuando se presenta la ocasión”. En cuanto a si esta 1ª experiencia sexual no coital fue o no placentera, vemos en este 2º estudio que sí lo fue mayoritariamente en ambos sexos (90.2% enCuba los varones; 81.1% en las mujeres), lo que también se observó en el 1º estudio.

De igual modo, preguntamos si practicaban la masturbación, hecho predominante en la adolescencia y, como era de esperar, los chicos se masturban más que las chicas (82.5% versus 43.2%). Lo hacen con frecuencia el 67% de los varones y el 43.2% de las mujeres participantes, dato este último que se ha incrementado considerablemente en las chicas, ya que en nuestro estudio del 2009 el porcentaje de las que se masturbaban fue solamente de casi el 5%. Sobre este tema se encuentran pocos estudios, como el de Fontenberry y cols. [18] (año 2010), que señalan tasas similares a nuestro estudio actual (80% en los chicos frente al 48% de las chicas), siendo el 67.1% de los adolescentes varones para Morales [19]. Otros autores, como Losa-Castillo (2018), preguntaron por la masturbación bilateral en pareja señalando un porcentaje del 21.4% en ellos y en el 7.14% de ellas. Ya como curiosidad, por la Pandemia de La COVID 19, Nebot García y cols. [20] vieron que durante el confinamiento en España se tenían que masturbar el 90.7% y el 70% de los-as adolescentes. Ahondando más en curiosidades vemos que Morales [21] distingue diferentes porcentajes a la hora de masturbarse según la religión. Así los-as católicos-as la realizan en un 41.6%, siendo los varones en un 70.9%, mientras que los varones protestantes la practican en el 63%. Para este mismo autor, el 77.5% de las adolescentes católicas puertorriqueñas no desean relaciones coitales.

Tanto en el 2º estudio como en el primero prestamos mucha atención al apartado de la 1ª relación completa (coital) observando que ya la habían experimentado el 35.7% de los encuestados, siendo la edad promedio de su inicio los 15 años, En el 1er estudio la edad de inicio fue los 15 años para los chicos y 16 para las chicas, con porcentajes ligeramente inferiores. Manrique de Lara y cols. [11] señalan una edad similar a nuestro estudio (16 años) en un porcentaje algo inferior (26.3%), y tenían pareja estable el 51.4%. En la investigación llevada a cabo por Orcasita y cols [22, 23], la edad de inicio fue inferior, 13.5 años, y practicada por el 59.4% de los participantes. Sin embargo, para autoras como Dailín López (2020) [24], el porcentaje de adolescentes que ya habían iniciado relaciones sexuales coitales es de los más elevados reportados (80.18%), con edad de inicio similar, entre los 14 y 15 años, y manifestaron realizarlas con una única pareja en el 16.5% de los encuestados. Manrique de Lara y cols. [11] que casi a los 15 años el 30% ya las practicaba. Dominguez-Fabars (2017) [25] publica que a los 14 años tiene relaciones coitales el 22%, y a los 15 años el 36% de los encuestados; no tienen pareja estable el 70.5%. Ya en otros estudios [19], observamos cifras inferiores (22.5% mujeres; 21.2% varones) en edades comprendidas entre los 15–18 años. Otros autores [2, 4, 5, 7, 13] publican cifras entre los 14 y 15 años de edad, similares, con porcentajes del 18%, 17.4%, 13.7%, 19% y 20.1%. Los valores más bajos los refiere Losa-Castillo y cols. [17], con una tasa del 5.71% y una edad media de iniciación de 11.4 años de los/las adolescentes para las relaciones coitales. Moral de la Rubia y cols. [26] (2016) refieren unas cifras algo inferiores a las de nuestro reciente estudio, 28%, con una edad media superior a la nuestra (16.25 años). Finalmente, en esta revisión bibliográfica observamos los valores más elevados: 14–15 años con un porcentaje del 25.7% y a los 16–18 años con un 46.8% [8]. Gámez Urgelles y cols. [27] (2017) indican que el 56% de los/as adolescentes de edades comprendidas entre 15–19 años refirieron tener relacione sexuales coitales, y Orcasita [1] ofrece unos valores del 72.8% a la edad media de 13.2 años. Moncada-Santos y cols. [16] va más lejos, y señala en su estudio (2017) que, a los 11 años, ocurre la primera relación de pareja, comentando que a esa edad los encuentros sexuales resaltan por un alto grado de afectividad, y que resultan significativos para el desarrollo de la sexualidad.

Estas relaciones sexuales fueron, en nuestro estudio, consentidas para el 91.9% y también mantiene relaciones sexuales con frecuencia el 60.2% de los participantes. Sin embargo, en un estudio con población afroamericana [28] relaciones “informadas” fuero solamente en el 19.95% de los casos.

Cuando preguntamos cual fue el motivo para tenerla relación coital nos contestaron, como antes señalamos, que el deseo para el 65.8%. Sin embargo, para Carmona y cols. [29], el motivo fue mayoritariamente el enamoramiento en las mujeres, pero también la presión social de las amigas; en cambio, para ellos fue el deseo. Una similar motivación encontró Velásquez García y cols. [13], y que en el 64% ésta fue consentida. En el 44% fue bajo el consumo de alcohol/sustancias psicoactivas, y el 8% refirió haber utilizado marihuana en alguno de los encuentros sexuales. En el trabajo de González-Quiñones y cols. [2], la 1ª relación sexual fue consentida en el 44% de las parejas de adolescentes. En cuanto al motivo, amor en el 85% y en el 12% fue por placer. Aguilar y cold. [14] (2015) engloban en un mismo apartado el enamoramiento, deseo o confianza, para el 32.8% de los/as adolescentes. En contraste con estos datos, Dominguez-Fabars y cols. [25] señalan que el motivo fue por imitación de las amigas en el 61%, por presión de la pareja en el 31.3% y en el 11.6% por amor/curiosidad. Parece ser que el grado de confianza en la pareja influyó mayoritariamente en la 1ª relación sexual (33.80%); estaba bajo el efecto del alcohol en el 5.90% y siendo no consentidas para el 3.60%, en el estudio de Cifuentes y cols. [6] (2021). En este mismo estudio se comenta que el 93.5% de los/as adolescentes tiene relación con personas del sexo opuesto, una minoría con bisexuales/homosexuales, y observaron con preocupación cómo en un 2.30% los encuentros sexuales eran a cambio de dinero o regalos. Para Orcasita y cols. [22], en el 58.1% se llevaron a cabo debido al grado de confianza con su pareja; en el 87.1% fueron solamente con personas del sexo opuesto, en el 10% del mismo sexo y en el 2.8% con personas de ambos sexos. López Tapia y cols. [7] apuntan que fue con su pareja (56.3%), con un amigo/a (25.2%) y con un desconocido/a (12.7%). La motivación fue la curiosidad para el 47.4% de los participantes, y en 3 estudiantes fue fruto de violación. En esta línea, Nelas y cols. [21] observaron que el 10.5% de las encuestadas admitieron haber sido presionadas en la 1ª relación sexual. También otros autores [30, 31] señalan que los adolescentes “machistas” tenían mucha mayor intención o exigían tener relaciones sexuales, concluyendo que los valores generales y específicos de la cultura sexual de los adolescentes mexicanos comporta este tipo de actitudes. Como dato curioso, existe un estudio español realizado durante el confinamiento por la pandemia de la COVID19 en donde se señala un aumento de la frecuencia de los encuentros sexuales entre los/as adolescentes de la C. Valenciana [20], debido al aburrimiento (69.6% chicos; 33.3% chicas), para relajarse (65.2% chicos; 50% chicas) o por un aumento del deseo sexual (39.15 chicos; 63.3% chicas); estas prácticas eran realizadas en un 40.35% por parejas estables. También se aportan datos que apuntan en sentido contrario, es decir, en una disminución de los encuentros sexuales para el 50% de las chicas y un 31.55% en los chicos, siendo los motivos más señalados la falta de intimidad y el estrés generado por la pandemia. De igual modo, se señala en un estudio realizado en Puerto Rico [21] que se observaron diferencias de tipo religioso a la hora de tener un encuentro sexual coital, de forma que los/as adolescentes religiosos solamente las tiene en el 20.4%, en contraste con los no religiosos. En otro estudio [32], se concluye que los jóvenes describen comportamientos sexuales similares, pero han apreciado diferencias raciales en los patrones de sexualidad de los/as adolescentes participantes.

Otra de las cuestiones abordadas se enfocó a la opinión que los padres puedan tener acerca de los encuentros sexuales coitales a su edad. Obtuvimos respuestas difíciles de agrupar, ya que son múltiples, dispares y de bajo porcentaje por parte de los/as participantes. En nuestro 1er estudio los alumnos/as nos dijeron que los padres aconsejan y, en cierto modo, entienden el que sus hijos/as adolescentes tengan relaciones sexuales en el 64.6% de los chicos y el 57.9% de las chicas, siendo más tolerantes con los varones que con las mujeres (27% versus 7.8%) ya que, lógicamente, ven menos riesgo en los chicos. Díaz y cols. [8] realizan una importante reflexión en su investigación con adolescentes cubanos, enfatizando en la importancia que tienen los padres en la comunicación y educación con sus hijos/as para ganar confianza en ellos y asesorarles cuando tengan relaciones sexuales, y así evitar problemas tan importantes como un embarazo o el contagio de una ITS. Michelle Fernández y cols. [15] concluyeron en su estudio, realizado en Puerto Rico, que los/as adolescentes indicaron sentir gran incomodidad para hablar con sus padres sobre sexualidad, por lo que destacan la necesidad de implementar programas dirigidos a los padres para favorecer el diálogo con sus hijos/as y, así, minimizar las conductas sexuales de riesgo en los jóvenes.

Consideramos importante, debido a la existencia en nuestra sociedad de unas preocupantes cifras de violencia de género, consultar a los/as encuestados si habían sufrido algún tipo de abuso sexual, de qué tipo y en qué entorno, refiriéndonos que en 55 casos (11.5%) sí lo hubo, y 94 adolescentes (20.8%) lo habían presenciado. Creemos que estas cifras en los adolescentes nos señalan que, a pesar de vivir en una sociedad liberal y tolerante como la española, todavía persiste el “estigma del machismo”, lo que nos lleva a pensar que muchos de nuestros jóvenes siguen recibiendo una educación sexual nula o muy deficiente para que esta lacra social siga visualizándose. Abundando en el tema, destacamos de un estudio portugués publicado en 2019 en el que, según sus autores, asistimos a un aumento significativo de los abusos sexuales desde 2014 (106 casos), y con un incremento tan acusado que se señalan 348 solamente en 1 mes en 2018. Ramos [33], en un estudio realizado en USA (2020), resalta que el 8% de los/as adolescentes reportaron abuso sexual online. Aguilar y cols. [14] recogieron en su investigación con adolescentes que un 10.6% de las chicas encuestadas sufrió abuso sexual. Ashcraft y cols. [34] publican un decálogo de consejos para los padres de los/as adolescente americanos, destacando que el 8º dice que los padres sepan quién les está proporcionando la educación sexual en el colegio, y si este contenido es medicamente preciso, comprensible a quien va dirigido y basado en la evidencia. Montenegro y cols. [23] van a la raíz del problema, concluyendo que si los padres adquieren un conocimiento mayor de la sexualidad, ello permitiría a los jóvenes adquirir mejores criterios para iniciar una vida sexual responsable y saludable.

El acceso al material pornográfico por los/as adolescentes es también un punto de gran interés para los padres. En particular puede influir negativamente, sobre todo en los/as adolescentes de menor edad. En nuestro estudio, recurren al material pornográfico el 55.7% de nuestros participantes; sin embargo, lo visualizan muy poco el 51.25%, y de forma moderada el 24.4%. Comienzan a visionarlo nuestro estudio a los 13 años. Moncada-Santos [16] hace una puntualización curiosa sobre el tema, al referir que los/as adolescentes que han tenido relaciones sexuales, cuando fueron preguntados, señalan que tienen menor interés en buscar pornografía, y muestran una baja necesidad de procurársela. López Tapia [7] observó que la pornografía fue la principal actividad de los/las adolescentes, lo que significó el 27.4% de la muestra. García Vázquez y cols. [12], en cambio, comentan que el material pornográfico solamente fue utilizado por el 6% de la muestra estudiada.

En cuanto a las opiniones sobre falsos mitos, como tener un pene o unos pechos grandes, encontramos en este 2º estudio que las mujeres han sido más realistas que los varones. El pene no proporciona más excitación para el 65.6% de las mujeres, y 72.5% de ellas también opinan que unos pechos voluminosos no proporcionan más satisfacción. Sin embargo, la opinión de los varones poco ha cambiado en relación con el pene grande (antes 36.1% y ahora el 34.4%); en cuanto a unos pechos grandes, los varones sí han respondido con un porcentaje mucho más bajo que en el 1er estudio, pasando del 60.0% al 27.5% en la investigación actual.

Las redes sociales son de vital importancia para los/as actuales adolescentes por el gran volumen de datos que manejan, lo cual provoca una adherencia muy fuerte en torno a ellas. En este 2º estudio preguntamos si recurren a ellas para tener relaciones sexuales. El 86.3% contestaron de forma negativa. En el 1er estudio no se incluyó esta cuestión, pues hace 10 años las redes sociales no eran tan numerosas ni llegaban a influir tanto en los/as jóvenes. En un trabajo desarrollado por Ojeda y cols. [35], publicado en 2020, estudiaron la utilización de las Redes Sociales por los jóvenes encuestados, y encontraron que recibían información de contenido sexual el 30% mediante Facebook, el 28.9% por Twitter, el 25.2% desde Snapchat y el 23.7% mediante WhatsApp. Para otras autoras españolas [10], la plataforma YouTube fue la más utilizada (70%) por los jóvenes de entre 14–17 años, concluyendo las autoras que dicha red condiciona la construcción de la identidad de los/as adolescentes.

Se incluyó en esta encuesta un tema de creciente importancia social, como el Sexting. En este estudio, nos respondieron que no lo practican el 84.7% de los adolescentes participantes. En un amplio estudio llevado a cabo con 3.314 adolescentes de edades entre los 12 y 16 años en la Comunidad Andaluza [35], encontraron que el 30.8% de los chicos y el 25.8% de las chicas lo utilizaban, siendo las edades más prevalentes 16 años (47.2%),15 años (41.3%) y 14 años (30.8%). En otra investigación realizada en Galicia (España) en 89 adolescentes con edades comprendidas entre los 14 y 18 años, destaca el desconocimiento del concepto del sexting, llegando a confundirlo con el acoso o el chantaje. Los motivos para participar fueron mayoritariamente sexuales, reconociendo que hay riesgos derivados por esta práctica, afectando más negativamente a las chicas mediante la coacción, chantajes, amenazas, burlas o la difusión de ese contenido por Internet [36].

Una cuestión obligada en este tipo de estudios en si conocen los métodos anticonceptivos y si han tenido que utilizarlos alguna vez. En nuestro estudio, respondieron que los han usado el 35.9% de los/as participantes. En nuestro 1er trabajo publicado en 2010, los/as adolescentes conocían en preservativo el 87.3% y la píldora anticonceptiva el 63.2%; solamente usaban el preservativo el 35.3% de los/as encuestados. Fortenberry y cols. [18], señalan que los utilizan el 80% de los varones y el 69% de las mujeres adolescentes. Manrique de Lara y cols. [11], en estudio publicado en 2018, observan que el preservativo en el método más utilizado (48.6%) de su muestra. Esto contrasta con otras publicaciones [12], que relatan la influencia negativa del preservativo para el 78% de los participantes debido a su incomodidad y por sentir menos placer al utilizarlo. En la misma línea, en el trabajo de Cifuentes Zúñiga [6], se observa que únicamente el 33.1% utilizan algún método anticonceptivo, siendo la píldora anticonceptiva la más demandada (52.8%). Similares resultados se aportan en otros estudios [13], en donde el 52% no recurrieron a ninguno, o tan solo fue utilizado por el 14% de los varones [14] aduciendo que fue debido a relaciones inesperadas por falta de información o porque había confianza con la pareja. Osorio Vera y cols. [37] encontraron que el 47% de su muestra había utilizado algún anticonceptivo siendo los más solicitados el condón (67%), los anticonceptivos orales/inyectables (23%) y el “método del ritmo” en un 10%. Mejores cifras ofrece el estudio de Álvarez Fernández y cols. [3], en donde el 67.3% de los varones y el 47.8% de las mujeres utilizan siempre el preservativo. En otro estudio publicado en 2019 [2], sólo el 24.1% de los alumnos tuvieron relaciones sexuales, protegidos por el preservativo en el 59.1% de ellas, pero también remarcan que un 23.4% no utilizaron ningún método anticonceptivo, lo cual corrobora el estudio de Dailín López [24], en el que un 51.8% de los adolescentes de su investigación no utilizaron métodos anticonceptivos, aunque el 24.7% de sus encuestados usó preservativo. Otras publicaciones del 2018 [17], 2017 [27] y 2015 [14], aportan unas tasas bajas de utilización del condón (28.5%, 27.5% y en el 12.5% de las mujeres, respectivamente). Como vemos, se aprecian cifras bajas en general para la utilización de métodos como el preservativo, que está económicamente al alcance de la mayoría de los jóvenes, siendo también fácil su adquisición. Por fin, vemos un estudio con resultados muy positivos en cuanto a la utilización de los métodos contraceptivos; esto ocurre en la publicación desarrollada en la Escuela Superior de Saúde de Viseu (Portugal, 2016) [38], en donde señalan que es utilizado algún método anticonceptivo por el 81.3% de los encuestados, siendo el preservativo en el 79.9% y la píldora contraceptiva en el 54.3%. Las actitudes machistas se siguen viendo en los adolescentes peruanos en el trabajo se Carmona y cols. [29], que “se enfadan” con la pareja, que sí quiere el uso del preservativo, pero quizá por educación machista aún presente no quieren usarlo y le proponen a la pareja la “píldora del día después”.

En cuanto a la “píldora del día después”, vimos que eran conocedores de la misma el 93.1% por ambos sexos. En el 1er estudio (2010), las cifras fueron similares: 93.2% de las chicas y 87% de los chicos. En tres trabajos se publicaron cifras de su utilización por las adolescentes: 25.4% [19], 22% [13] y 16.6% [16]. En el estudio de Carmona [29], la “píldora de emergencia” fue referida como más utilizada después del condón.

El conocimiento por parte de los adolescentes sobre las ITS es un apartado de obligada inclusión en este tipo de estudios, ya que no utilizan o no conocen bien los distintos métodos anticonceptivos, convirtiéndose por ello sus relacione sexuales en un porcentaje muy alto en prácticas de riesgo. No obstante, gracias a la insistencia de los profesionales y a los medios de comunicación son actualmente mucho más conocedores de las mismas: en el 1er estudio las conocían el 67.2% y en el actual el 96.5% de los/as encuestados, siendo las más nombradas, como en otras publicaciones, el VIH-Sida, Sífilis y la Gonorrea, y es utilizado el preservativo para prevenir una ITS en el el 77.4% de los encuestados. Cifuentes Zúñiga y cols. [6] observaron en 2021 que los/as adolescentes conocen el VIH-Sida (95.7%), Gonorrea (79.3%) y el Herpes genital (67.9%). Cifras algo inferiores refirieron Cruces Montes y cols. [4] año 2017): VIH-Sida (80.4%), Sífilis (43.5%) y la Gonorrea (36.5%). Como dato a tener en cuenta, apuntamos el comentario de Robinson y cols. [28] en su trabajo sobre una población de afroamericanos (94% de la muestra) en Maryland (año 2021), señalando que el 54% de los adolescentes incluidos informaron de antecedentes de ITS con una edad promedio de 14.6 años. En otro estudio realizado en Bolivia [13], se observó que solamente el 18% de los participantes aplican una o dos medidas de prevención. También en el trabajo realizado por Cruces Montes y cols. [4], publicado en 2017, refiere igualmente un porcentaje mínimo de conocimiento de los métodos anticonceptivos a la hora de evitar las ITS, por lo que sólo los utilizaban el 9.3%. Como apunte positivo, Cifuentes Zúñiga y cols. [6], recogieron que el 85.2% de los adolescentes participantes indicaron la utilización del condón como el mejor método para prevenir las ITS.

Ante el hecho de tener relaciones coitales a la edad de 15–16 años, los encuestados contestaron que fueron placenteras para el 70.8% y tenían pareja estable el 21.1% de los participantes. Estas cifras son superiores a las presentadas en el estudio de 2010, en el que las relaciones fueron placenteras para el 48.4% de los varones y el 21.9% de las mujeres. En el trabajo de González-Quiñones [2] el 56% de los/as participantes que tuvieron relaciones coitales se sintieron bien y emotivamente más cercanos/as a sus parejas.

Por otro lado, vimos que solamente en el 15.7% de los chicos y chicas que tenían relaciones sexuales coitales, casi la totalidad de sus padres no eran conocedores de las mismas (14.6%). Estas cifras demuestran que la comunicación hijos/as y padres es muy incómoda cuando se trata de la sexualidad, como así refieren otros autores [14], concediéndolos adolescentes poco o ningún valor a las aportaciones de los padres [4]; o es considerado un tema tabú, por lo que, en este caso, se sienten solos, ya que ni los padres (información escasa o nula que recibieron, a su vez, de sus progenitores), ni las instituciones les informan [5, 22]. Sin embargo, en otras publicaciones [1, 39, 40] se observa que si esta comunicación existe (30.4% desde la madre y 18.7% por el padre), y los/as adolescentes tienen un sexo más seguro e inician su vida sexual más tardíamente. En el 1er estudio la pregunta fue algo diferente, ya que destacamos que los padres aconsejaban y entendían en este tema con unas cifras diferentes dependiendo si tenía un varón o mujer en su hogar; de esta manera, el 27% mostraban una mayor tolerancia hacia los hijos que a las hijas.

En cuanto a si opinaban negativamente sobre la violencia machista, ésta fue rechazada, como en el anterior trabajo, por el 92.5% de los/as adolescentes encuestados. Estos datos no quieren decir que no existe abuso/violencia sexual sobre las adolescentes, como se refiere en un estudio colombiano publicado en 2020 [24], en el que algunas adolescentes definen la sexualidad como un abuso con valor de 7/10. Igualmente, en otro trabajo publicado en 2015 [14], se reporta que un 10.6% de las adolescentes y un 0.1% sufrieron abuso sexual o violadas, respectivamente. Por último, mostramos un dato a destacar procedente de un estudio realizado en España, en 2018 [41], que señala que los chicos homosexuales se perciben, en cierto sentido, como “posibles víctimas de la violencia de género”.

Por último, tenemos que seguir insistiendo en que procede evaluar la implantación de la asignatura de Educación Sexual en los centros escolares, debido al bajo conocimiento contrastado que existe en los/as adolescentes en sexualidad, motivo por el que múltiples autores consultados opinan que se requieren más esfuerzos en implementar mejores programas educativos con la necesidad imperiosa de equipar a los profesores, trabajadores sociales, así como a los padres, para que entre todos promuevan y mejoren mediante un enfoque de género que tenga en cuenta las desigualdades e inequidades sociales, sin olvidar el enfoque científico de la misma, para, de esta forma,conseguir la seguridad y el bienestar sexual de los/as adolescentes [9, 18, 23, 42, 43, 44].

6. Conclusiones

- La principal fuente de información sobre Sexualidad son las amistades (77.6%), seguida de Internet (64.7%). Por el contrario, consideran que la información recibida en el centro escolar es “escasa” (53.7%) o incluso “ninguna” (23.9%).

- Un 82.7% ya mantuvieron una primera experiencia sexual no coital, mediana de edad 13 años. La masturbación es considerada mayoritariamente placentera y necesaria ambos sexos.

- La mediana de edad de la primera relación sexual en aquellos que ya la mantuvieron (35.7%) fue de 15 años, siendo los primeros motivos el deseo (65.8%), el enamoramiento (46.6%) y la curiosidad (también 46.6%).

- El 93.5% opinan que es imprescindible tener el consentimiento de la pareja.

- El 13.8% de las chicas y el 4.2% de los chicos refirieron ser objeto de Abuso Sexual. El 20.8% señalaron que lo habían presenciado en otros/as.

- El 55.7% recurrieron en algún momento a la Pornografía, ya que “les proporciona más conocimientos para tener un encuentro sexual coital”. Comienzan a visionarla a los 13 años.

- El 86.3% dicen no recurrir a las redes sociales para mantener relaciones sexuales.

- El preservativo es el método anticonceptivo más conocido (79.2%). El 35.9% los ha utilizado alguna vez.

- El 92.5% considera la violencia machista algo socialmente negativo e inaceptable.

- El 88.5% consideran que la asignatura de Educación Sexual debiera ser incluida en el Curriculum Escolar.

En definitiva, y a la vista de lo anterior, entendemos que sería recomendable:

1. Incrementar los conocimientos sobre sexualidad en nuestros jóvenes, en particular en aquellos campos relacionados con la prevención de enfermedades de transmisión sexual y métodos anticonceptivos, siendo quizá la escuela el lugar adecuado para ello. Importante también darles información sobre el placer y los modelos positivos de sexualidad.

2. Mejorar su educación afectivo-sexual, aspecto en el que la familia puede jugar un papel clave.

3. Trabajar para superar determinadas diferencias observadas en conocimientos y actitudes entre los chicos y las chicas; resulta fundamental la educación sexual integral (ESI).

Disponibilidad de datos y materiales

Los datos originales presentados en este estudio están disponibles para su consulta a petición al autor de referencia.

Contribuciones de autor

MVS—elaboró la encuestra y realizó la investigación de campo en el centro educativo, así como la redacción y elaboración del manuscrito. JPE—realizó el análisis estadístico y revisión crítica del texto. Ambos autores han leido y aprobado el manuscrito final. Ambos autores participaron en el diseño del estudio.

Aprobación ética y consentimiento para participar

Se obtuvo la autorización de la Junta y Dirección de centro que otorga la exención ética. Se obtuvo el consentimiento informado verbal de todos los alumnos mayores de edad y, para los menores, se consultó con el Consejo Escolar en el que están representados, además del director del centro, un representante del profesorado, y los padres de los alumnos incluidos en el estudio.

Agradecimientos

Queremos mostrar nuestro agradecimiento a la Dirección actual del centro escolar, así como a las dos Directoras anteriores, junto con el profesorado del Instituto por su excelente receptividad y colaboración con esta segunda edición del Estudio. Además, agradecemos la colaboración de la Presidenta actual y de varios socios y socias de la Sociedade Galega de Sexoloxía por su valiosa aportación en la configuración de esta nueva encuesta.

Fondos

El estudio se realizeó sin aportación externa de fondos.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no presentar ningún conflicto de intereses relevante en este artículo.

Material suplementario

El material complementario relacionado con este artículo se puede encontrar en la versión en línea en https://files.intandro.com/files/article/1881870015182848000/attachment/Supplementary%20material.docx.

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